Prohibición de redes sociales para menores y sin dispositivos en aulas.

La iniciativa de Kuri.

El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, ha presentado una iniciativa que busca prohibir el acceso a redes sociales para menores de 14 años y restringir el uso de dispositivos móviles en las aulas escolares. La propuesta, que ha generado un intenso debate, se enfoca en proteger la salud mental de los jóvenes, mejorar el rendimiento académico y garantizar su seguridad en línea. Sin embargo, también enfrenta críticas por sus posibles implicaciones prácticas y éticas.  

Bases de la Iniciativa.

La medida se sustenta en tres ejes principales:  

1. Salud Mental: Estudios internacionales, como los de la American Psychological Association, vinculan el uso excesivo de redes sociales con ansiedad, depresión y baja autoestima en adolescentes. Kuri argumenta que limitar el acceso reduciría estos riesgos.  

2. Enfoque Educativo: La prohibición de celulares en aulas busca minimizar distracciones y fomentar la interacción presencial, replicando políticas aplicadas en países como Francia, donde desde 2018 se prohíben los dispositivos en escuelas primarias y secundarias.  

3. Seguridad Digital: Se busca proteger a menores de ciberacoso, contenido inapropiado y exposición a redes de explotación.  

El Impacto de las redes sociales en la salud mental en México.

En México, la salud mental de niños y adolescentes se ha visto gravemente afectada por el uso desmedido de redes sociales. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicado en 2022, México ocupa el primer lugar en casos de ciberacoso entre jóvenes de 12 a 19 años, con un 24.5% de los estudiantes reportando haber sido víctimas de esta problemática. Además, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló en 2021 que el 25% de los adolescentes mexicanos presentan síntomas de ansiedad o depresión, y muchos de estos casos están relacionados con el uso excesivo de plataformas digitales.  

Un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2023 encontró que el 60% de los adolescentes entre 12 y 15 años pasan más de cuatro horas al día en redes sociales, lo que se correlaciona con problemas de sueño, bajo rendimiento académico y aislamiento social. La Dra. Laura Hernández, especialista en psicología infantil, explica que “las redes sociales generan una constante comparación social, lo que lleva a los jóvenes a sentirse insuficientes o excluidos, afectando su autoestima y bienestar emocional”.  

Apoyos y argumentos a Favor.

Padres, psicólogos y sectores educativos han respaldado la iniciativa. Ana López, madre queretana, comenta: “Los niños no tienen la madurez para manejar las redes. Esta medida obliga a los padres a involucrarse más”. Expertos como la Dra. Valeria Martínez, psicóloga infantil, destacan que el cerebro adolescente es vulnerable a la validación social en línea, lo que afecta su desarrollo emocional.  

Además, se resalta el éxito de políticas similares: en España, la Ley de Protección Infantil (2021) exige consentimiento parental para redes sociales bajo los 14 años, mientras que en Ontario, Canadá, se prohíben celulares en aulas desde 2019, reportándose mejoras en la concentración estudiantil.  

Críticas y desafíos.

Los opositores señalan obstáculos:  

Implementación: Verificar la edad en redes sociales requiere compartir datos personales, lo que plantea riesgos de privacidad. Plataformas como TikTok o Instagram carecen de mecanismos robustos para ello.  

Educación vs. Prohibición: Carlos Ramírez, profesor de secundaria, advierte: “La tecnología es parte de la vida. En vez de prohibir, debemos enseñar su uso responsable”. Algunos docentes usan apps educativas como Kahoot! o Google Classroom, herramientas que quedarían vetadas.  

Autonomía Familiar: Organizaciones como Red por los Derechos de la Infancia en México cuestionan si el Estado debe decidir sobre la crianza.  

Contexto global y lecciones.

La iniciativa se alinea con tendencias globales. En China, menores de 18 años tienen límites de tiempo en videojuegos, y en California (EE. UU.), se discuten leyes para restringir funciones adictivas en redes. No obstante, expertos piden enfoques integrales: en Finlandia, combinando educación digital y apoyo psicológico, se redujo el ciberacoso en 30% entre 2019 y 2022.  

La propuesta de Querétaro refleja una preocupación válida, pero enfrenta el desafío de equilibrar protección y autonomía. Para ser efectiva, requeriría no solo sanciones, sino también campañas de concienciación, alternativas educativas, colaboración con plataformas digitales y por supuesto mayor involucramiento de los padres y madres. Como señala el informe UNICEF 2023, la solución no está en prohibir, sino en “empoderar a los jóvenes para navegar el mundo digital de forma segura y crítica”.  

El debate sigue abierto: ¿Es esta iniciativa un paso hacia la protección de la infancia o un precedente de control estatal excesivo? La respuesta dependerá de cómo se integren las voces de familias, educadores y los propios jóvenes.

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